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Cómo ver el Louvre y el Prado sin levantarte del sillón

Los espacios culturales no desaparecieron ni siquiera cuando las puertas se cerraron con llave. Mientras las salas quedaban vacías, la tecnología asumió el papel de guía. Los museos de todo el mundo dejaron de ser algo lejano. Hoy basta con un smartphone para situarse en el centro de Londres, recorrer galerías en Nueva York o detenerse frente a una vitrina con estatuillas griegas. Sin vuelos, sin multitudes, solo silencio y arte.

Todo esto es posible gracias a internet, que en los últimos años ha ofrecido al ser humano posibilidades antes inimaginables. Sin salir de casa, podemos ver películas, jugar en casinos e incluso visitar museos. Y es precisamente esto último lo que merece una mirada más profunda.

El Museo del Prado en Madrid fue uno de los primeros en lanzar un programa digital amplio. Su colección, que incluye obras de Rubens, Goya y Velázquez, está disponible directamente en su sitio web oficial. Más de 8.000 piezas pueden observarse en alta calidad, acercar detalles y cambiar de sala con un clic. Además, el museo publica breves videos donde los curadores cuentan historias. No es una visita guiada, es un diálogo, aunque sea a través de una pantalla.

El Met de Nueva York combina lo antiguo con lo contemporáneo. En su versión virtual se encuentran estatuas clásicas, sarcófagos egipcios y ropa de pasarelas del siglo XX. Se puede entrar al vestíbulo principal, bajar a las salas de arte moderno o acceder a exposiciones que ya no existen en el espacio físico. La colección incluye explicaciones, entrevistas y material de archivo. No son simples imágenes: es un entorno en el que te sumerges.

El museo de Londres optó por otro enfoque. En lugar de visitas guiadas, ofrece un mapa interactivo. Épocas y culturas se entrelazan en una línea cronológica. Cada clic es un artefacto, una historia, un contexto. Puedes comenzar en África, pasar a Japón y terminar en el Medio Oriente. Todo está acompañado por audios e infografías. No es una exposición, es un viaje por las civilizaciones.

El Louvre de París ha abierto el acceso en línea a muchas salas, incluidas aquellas difíciles de visitar en condiciones normales. Antigüedad, pintura, arte islámico: todo en una misma interfaz. La Gioconda en alta resolución y sin cabezas delante. Además de la colección permanente, hay proyectos especiales virtuales y visitas guiadas archivadas. Una joya para quienes disfrutan observar hasta el último detalle.

El Museo Arqueológico de Atenas muestra cómo la tecnología puede dar vida al pasado. El recorrido online cubre desde la cultura micénica hasta la época romana. Puedes girar una estatua de mármol en 3D, mirar dentro de un sarcófago o leer la descripción de una ánfora rara. Todo acompañado de comentarios en varios idiomas. La sencillez de la presentación no le resta profundidad, y da la sensación de estar en el presente dentro del mundo antiguo.

Estos proyectos ya no son sustitutos temporales. Los museos virtuales funcionan 24 horas al día y no dependen de horarios de vuelo. El arte sale de sus muros y se acerca a quienes viven lejos, no pueden viajar o simplemente quieren ver a Rafael a las tres de la madrugada. Solo hay que saber dónde buscar. Lo demás, lo dice la pantalla.

Material creado con el apoyo de Respinarg

Arte Madrid