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El papel de Juana Mordó

Juana Mordó (Salónica, 1899 – Madrid, 1984) fue una figura esencial para el galerismo español.

Tras una época en París y Berlín, llega a Madrid en los años 40 y pronto tiene un papel importante en la escena cultural.

Inaugura su galería homónima en 1964, tras haber dirigido la importante galería Biosca, y contribuirá desde allí a lanzar las carreras de toda una generación de artistas, así como a difundir internacionalmente la escena artística española y a traer aquí importantes exposiciones de creadores extranjeros.

Les acercamos a la figura de Juana Mordó a través de la mirada de dos artistas que la conocieron y que pasaron por su galería: Carmen Laffón (Sevilla, 1934) y Rafael Canogar (Toledo, 1935), ambos a su vez importantísimas figuras del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

La galería Juana Mordó continuaría su andadura hasta 1994, cuando la que fue su directora desde la muerte de Juana, Helga de Alvear, decide cambiar el nombre, abriendo así otro capítulo imprescindible del galerismo madrileño.

El Archivo de la Galería Juana Mordó fue donado por Helga de Alvear al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 1997, y desde entonces se conserva en su Centro de Documentación.

Juana Mordó y Helga de Alvear en 1981. Créditos: Juana Mordó. Por el Arte. Círculo de Bellas Artes, 1985

Carmen Laffón sobre Juana Mordó

He tenido la fortuna de haber conocido, en vida, a Juana Mordó. Fue una persona muy culta -dominaba varios idiomas- entendida y apasionada por la literatura y, por supuesto, por el arte. Cuando se estableció en Madrid creó en su casa una tertulia en la que participaron muchos artistas, escritores e intelectuales del momento.

Después de su período de trabajo en la galería Biosca, fundó su propia galería en la que acogió a importantes artistas contemporáneos de gran valía: Lucio Muñoz, el grupo El Paso, Fernando Zóbel, Gustavo Torner, Sempere, Gerardo Rueda…, todos ellos abstractos y algunos figurativos, como Antonio López. Su labor permitió desarrollar un coleccionismo contemporáneo en España que supo extender a otros países.

La galería fue su vida. En ella atendía y se relacionaba con sus artistas, a los que quería entrañablemente. No solo fue un centro artístico de gran importancia, que abrió paso a otras galerías modernas. También sirvió de lugar de convivencia para sus artistas y amigos.

Conocí a Juana en la galería Biosca, a través de Gerardo Rueda y cuando creó su propia galería formé parte de su grupo de artistas. Mantuve con ella una gran amistad y fue la primera mujer que conocí con un auténtico espíritu de modernidad. Para siempre ha permanecido en mi recuerdo y continuará en mi memoria.

ArteMadrid