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Obligatorios los que están con un asterisco

Galería Biosca, primer salón de los once

En 1942, Eugenio d’Ors, liberado de sus obligaciones en el “Instituto de España”, impulsó la creación de la “Academia Breve de la Crítica de Arte”, con el firme compromiso de dar visibilidad a los movimientos de arte contemporáneo en una España recuperándose de las heridas todavía abiertas de la reciente Guerra Civil. De hecho, en el primer artículo de sus estatutos se establecía la voluntad de esta institución por “[…] Orientar y difundir en España el arte moderno por cuantos medios estén a su disposición”. En este contexto, la “Academia Breve” se impuso la obligación de organizar una exposición al año en la madrileña GALERÍA BIOSCA (calle Génova, 11), en la que cada uno de los 11 académicos que la integraban elegiría a un artista. En un ambiente en el que el arte oficial se había refugiado en lo más académico, acontecía en junio de 1943 la apertura al público madrileño del primer “Salón de los Once” en la mencionada Galería Biosca. En aquella primera exposición estuvo presente la obra de María Blanchard, Pedro Bueno, Léonard Tsuguharu Foujita, Emilio Grau Sala, Pedro Mozos, Jesús Olasagasti, Pedro Pruna, Olga Sacharoff, Eduardo Vicente, Rafael Zabaleta y Manuel Hugué.

El fundador de esta galería, el pintor catalán Aurelio Biosca (1908-1995), es considerado por muchos como el verdadero precursor del galerismo madrileño, al convertirse su galería en uno de los pocos reductos llamados a dar visibilidad al arte moderno en aquel Madrid de la posguerra, donde la pobreza alcanzaba de igual modo tanto a la sociedad como a la creación artística. Durante varias décadas la programación expositiva de la Galería Biosca tuvo una intensa relación con los artistas jóvenes que habrían de marcar la renovación de las artes en España. Además, no hay que olvidar que en 1958 la mítica Juana Mordó se introduciría en el mercado del arte en este espacio como directora de esta galería y, más adelante, en 1971 Leandro Navarro asumiría también la dirección, dándose así paso a otros dos grandes capítulos del galerismo español. En 2009, en un gran acto de generosidad y consciente de la trascendencia de la historia de esta galería en la evolución del Arte Español, el archivo de la galería sería donado por el hijo de su fundador al Centro de Documentación y Biblioteca del Museo Reina Sofia.

Aurelio Biosca en 1927. Créditos: Javier Tusell y Álvaro Martínez-Novillo, Cincuenta años de arte. Galería Biosca 1940-1990, 1991.

El galerista Leandro Navarro sobre la galería Biosca:

Leandro Navarro (Madrid, 1927) socio de la legendaria Biosca, coleccionista y fundador en 1978 de la galería Leandro Navarro (calle Amor de Dios, 1), referencia del Realismo Español y especializada en Vanguardia Histórica y Arte Moderno Internacional, recuerda así esa la época de Biosca.

Leandro, ¿Qué relación profesional te unió a la galería Biosca?

Iniciamos una colaboración en 1971. Pusimos ambos la misma cantidad de dinero y Aurelio aportaba además la galería y su experiencia; yo el trabajo personal a tiempo completo, mi parte económica y mis relaciones con importantes coleccionistas.

¿Qué te llevó a esa galería? ¿Cómo era Aurelio?

Al terminar mi relación artística con Fernando Mignoni y Elvira González; Aurelio Biosca me propuso una continuidad en el mundo del arte y como se trataba de tan importante galería, y dada mi profunda vocación, decidí intentar la oportunidad que se me presentaba.

Aurelio Biosca era un hombre elegante y correcto que había sido pintor, que inició la galería en unos locales que su hermano había utilizado para mostrar automóviles, y decidimos seguir utilizando los mismos como sala de arte y oficinas de lo que era el principal negocio de Aurelio que consistía en preparar hoteles completos, mobiliario, decoración, obras, etc y así realizó numerosos e importante negocios como el Parador de Santiago de Compostela, la Universidad Laboral de Gijón, o el Aeropuerto de Barajas entre otros muchos. La dirección de todo se llevaba desde la calle Génova, 11.

Personalmente era puntual, trabajador, frío en el trato.

¿Cuál fue la contribución más importante de la galería Biosca al panorama de las galerías de Madrid?

Instaló una galería en un gran local de calle y defendiendo un concepto de arte importante. Contrató grandes directores como Eugenio D’Ors, Juana Mordó y Felipe Santullano. Acogió en su local a la Academia Breve de Crítica de Arte. Defendió el mejor arte de los años que le tocó vivir. Estando yo que es de lo que puedo tratar, recuerdo que se realizó la primera Asociación de Galerías y se expuso con el título de “Polémica” el arte joven que dirigían las galerías participantes. Se conectó con los poderes públicos para tratar dos temas concernientes, el arte y su explotación.

¿Qué exposiciones recuerdas con especial interés?

Por citar algunas de las que me ocupé especialmente citaré: la primera en España de Óscar Domínguez, la de la pintora María Blanchard, la del recuerdo del Salón de los Once y la de Torres García.

¿Qué significó para ti a nivel personal y profesional?

A nivel personal un cambio radical en mi vida pues había sustituido mi profesión de Procurador de los Tribunales por la de galerista. Durante ocho años me dediqué a tratar de impulsar la Sala Biosca.

Profesionalmente hice exposiciones y di conferencias de arte español en Méjico, trabajé con las galerías más conocidas de España, tuve múltiples negocios con salas de Europa. Abrí una galería en Ginebra (Suiza), efectué contratos en EE. UU. y conocí y traté el mundo del arte de aquellos días.

En Biosca aprendí todos los secretos de la dirección de una importante galería que me ha permitido crear y dirigir la mía durante más de 40 años.

Muchas gracias, Leandro. Para finalizar, ¿hay algo que te apetezca compartir con Arte Madrid, alguna información complementaria?

De Fernando Mignoni aprendí a reconocer lo mejor del arte.

De Biosca aprendí el funcionamiento de una gran galería.

De la Galería Leandro Navarro aprendí la suerte de que un hijo mío continúa mi labor con la mejor competencia y tener un nieto con mejor preparación que sus antecesores y una vocación para que continúe lo ya conseguido.

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